En los últimos días, uno de los temas que mas impacto y relevancia ha tenido a nivel global ha sido el caso de Facebook y la utilización de datos de cerca de 50 millones de usuarios por la consultora Cambridge Analytica. La Comisión Federal de Comunicaciones en EEUU y el Parlamento de la Unión Europea han exigido a Mark Zuckerberg explicaciones sobre el tema. 

El sábado pasado, los ojos del sector de los datos y la tecnología fueron puestos sobre Facebook y Estados Unidos. El diario The New York Times y The Observer, dieron a conocer una investigación en la que se involucraba de forma directa a Facebook con la filtración de datos relativos a 50 millones de usuarios en Estados Unidos. Estos datos fueron utilizados por una consultora que trabajó para Donald Trump y manipuló los datos de 50 millones de usuarios de la red social para fines electorales.

“En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”. El escándalo explotó a nivel mundial generado una caída de las acciones de Facebook de casi un 12%. Lo anterior tuvo como resultado que tanto la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos como la Unión Europea, exigieran a Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, explicaciones al respecto.

Una filtración de datos de tal magnitud, y su correspondiente manipulación no es un tema menor, debe revestir la importancia que es debida: esto afecta en sí la economía digital que mueve millones de dólares al año en todo el mundo y genera grave incertidumbre sobre uno de los temas claves del sector que es el famoso Big Data y desde luego, la Inteligencia Artificial que tanto se ha discutido en los meses recientes.

El abogado especialista en derechos digitales Borja Adsuara Varela, está convencido de que gran parte del éxito de los negocios en general y de mucho de lo que hacemos hoy en día, esta basado en la confianza. Lo sucedido con Facebook pone en gran tela de juicio la confianza de un sector que se ha desarrollado enormemente recientemente: los datos. “Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital.”

Lo anterior nos lleva a plantear una serie de reflexiones en torno a lo que se está haciendo a nivel internacional desde un plano jurídico para darle la protección necesaria a lo que se consideran datos sensibles y que, por tanto, deben ser protegidos. La protección de datos no se traduce solamente en la publicación de un aviso de privacidad en un sitio web sino que tiene una serie de consideraciones que deben ser tomadas en cuenta.

Como podemos ver, las empresas tienen una gran responsabilidad (y obligación) en el tratamiento de los datos personales, que va desde la forma en la que se intercambia información de forma interna, así como con los mismos clientes. Los medios utilizados por las empresas deben garantizar la protección de la información que circula por la red y pocas empresas en México están conscientes de los peligros que esto conlleva. Emplear mecanismos como Whatsapp, Dropbox y otros mecanismo de almacenamiento para intercambiar información de esta naturaleza no es la mejor idea; pero para ser consciente de ello es indispensable empezar a incentivar la llamada Alphabetización Digital.

A nivel legislativo, México ha hecho esfuerzos importantes con las normas de transparencia y acceso a la información que se han ido implementando, pero dichas medidas no han sido suficientes. Sin embargo, hay que observar los precedentes que en los años recientes se han ido presentando en los tribunales de nuestro país en esta materia (caso Google México en el INAI).

Por otro lado, sería importante que México observara lo que se ha hecho en otros países desde un punto de vista jurídico. La Unión Europea es quizá el ejemplo más claro que ha tratado de hacer frente a este tipo de situaciones de filtración de información mediante el Reglamento del Parlamento y del Consejo relativo a la protección de las personas físicas sobre el tratamiento de datos personales, que fue publicado el 27 de abril de 2016. Asimismo, España ha hecho trabajos importantes, con la reciente modificación de la Ley 15/1999 sobre Protección de Datos de Carácter Personal, regulando dentro de la misma, las “fuentes accesibles al público”, lamentablemente, nada dice sobre redes sociales.

Lo anterior representan solo algunos ejemplos de lo que han hecho algunos países para hacer frente a estas situaciones que cada vez parecen ser más frecuentes dentro del mundo digital y la economía del siglo XXI. Me permito concluir con una serie de reflexiones que me parece importante tener en cuenta. Los datos personales no son un tema menor y cada vez debemos de emplear medidas mas severas para protegerlas, desde plataformas encriptadas que permitan salvaguardar cierta información hasta ser cada vez más precavidos de la información que compartimos a través de Internet. Lo más importante de todo esto es que la confianza vuelva a ser una constante en un sector donde da la sensación que se va perdiendo en cierta medida. ¿Es usted consciente de todo lo que comparte en Internet? Lo dejó a su amable consideración.