El domingo pasado, la protagónica periodista Carmen Aristegui, dio a conocer primero en un vídeo la presentación de una investigación sobre una faceta aparentemente desconocida sobre el actual presidente Enrique Peña Nieto.

La ex periodista de MVS vendió esta investigación como si fuera el reportaje del año y las expectativas por parte de los usuarios fueron muy elevadas.

Cerca de las 10 pm y con problemas en su página aristeguinoticias.com por saturación de usuarios, el reportaje presentó una investigación sobre un aparente plagio por parte de Peña Nieto en su tesis de titulación para recibirse como abogado de la Universidad Panamericana campus Ciudad de México. Lo anterior refiere al antecedente motivo de este artículo. En este caso, me gustaría enfocar el presente desde dos perspectivas fundamentales. El hecho del plagio en sí mismo por parte del titular del ejecutivo, así como la manera en la que lo presenta el equipo de Aristegui y por otro lado, el papel que juega la Universidad Panamericana dentro de este asunto que ha adquirido el carácter de relevante.

La palabra “plagio” del lat. tardío plagium ‘acción de robar esclavos’, ‘acción de comprar o vender como esclavos a personas libres’, y este del gr. πλάγιος plagios ‘oblicuo’, ‘trapacero, engañoso’. Como concepto, la RAE define el plagio como copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.

El titular del ejecutivo en la figura del presidente de la República debe ser el primero en ver por la legalidad y el Estado de Derecho en México. El hecho como tal genera un acontecimiento de gran relevancia en nuestro país, sobre todo considerando que México es uno de los países que más consumen piratería a nivel mundial. Preocupa de manera importante que el máximo mandatario de nuestro país, haya demostrado que un trabajo de investigación con un carácter de profesional no haya cumplido con los estándares mínimos que exigen las distintas normatividades académicas que tienen a la tesis como medio de titulación.

Sin restarle importancia a lo anterior, da la sensación por la manera en la que se presentó esta investigación pareciera reflejar un tema de venganza personal de la periodista hacia Enrique Peña Nieto a título personal y no tanto como titular del poder ejecutivo. El reportaje es tendenciosos y le resta profesionalismo y credibilidad a la periodista, por la forma en la que es presentado. Insisto, el hecho en sí mismo no es un tema menor pero, si nos ponemos a pensar la cantidad de tesis que han sido hechas de esta forma tanto en el sector público como privado, nos llevaríamos una gran sorpresa.

En cuanto a una posible responsabilidad por parte de la Universidad Panamericana no la comparto del todo. La UP se ha caracterizado durante muchos años por la calidad profesional y ética de los alumnos que egresan de la misma. Como bien lo dijo el Dr. Rodrigo Soto “El caso publicado sobre la tesis de Enrique Peña Nieto, no juzga de forma definitiva ni a los profesores ni a los alumnos ni a la Universidad Panamericana de entonces ni de ahora. Por tanto, no juzga a la institución. Si hubo un error en los procesos de evaluación del trabajo en su momento, debe repararse ese error”. Y en definitiva, un hecho no juzga sobre lo que ha sido durante mucho tiempo a esta institución, sin embargo si sería importante que tanto la UP como las diversas instituciones de nivel superior de nuestro país implementaran medidas más rigurosas respecto a los mecanismos de revisión internas y sobre todo, dar cabal cumplimiento a todos los reglamentos para evitar el plagio a toda costa.

Asimismo, no considero que este hecho merme la solidez académica, el prestigio y la excelencia de una institución que se ha caracterizado por la formación de profesionales que han logrado competir de manera íntegra tanto a nivel nacional como internacional. Nuevamente, y en palabra del alumni Rodrigo Soto, más allá de la libertad de expresión, que en ocasiones parece libertad de presión, es más importante que prevalezca la verdad sobre esta libertad misma.

Finalmente, no podemos defender lo indefendible: el plagio de un trabajo de esta magnitud nunca será justificable. Todas las instituciones educativas son perfectibles y la Universidad Panamericana no está exento de ello. Sin embargo, más que una tema que revista una determinada relevancia para nuestro país y por la forma en que éste reportaje fue presentado, da la sensación de ser una manifestación de expresión a manera de venganza entre la protagónica periodista y Enrique Peña Nieto. La presentación de la investigación carece de los elementos que deben caracterizar a todo contenido periodístico: profesionalismo, veracidad y objetividad y como bien se ha dicho “el que esté libre de plagio que tire la primera piedra.